Cuando Dios Pide Obediencia Completa
- favcoamo
- Nov 13
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Por Pastor Miguel Collazo
Imagina tener 75 años. Tu vida está calculada: hijos grandes, casa pagada, cuenta bancaria estable. Todo en orden. Y de repente, Dios te dice: “Vete de tu tierra, de tu parentela, a un lugar que te mostraré.”
Esa fue la realidad de Abraham en Génesis 12. Dios no pedía un ajuste pequeño. Le pedía dejarlo TODO para ir a un lugar desconocido.
Cuando la Obediencia es a Medias, Dios Hace Silencio
Aquí está lo que muchos pasamos por alto: Dios le dijo a Abraham que dejara su parentela, pero Abraham se llevó a Lot.
¿Por qué importaba? Porque la familia de Abraham adoraba ídolos. Dios pedía separación total de influencias que contaminarían su llamado. Pero Abraham obedeció a medias.
Y entonces sucedió algo poderoso: Dios hizo silencio.
“Abraham, Dios hizo silencio porque fue una obediencia a medias, no fue una obediencia completa.”
No fue hasta que Abraham finalmente se separó de Lot (Génesis 13) que Dios volvió a hablarle en Génesis 15. La obediencia parcial trae silencio divino.
Cuando Abraham y Lot se separaron, Abraham le dio a escoger: “Coge la tierra que tú quieras.”
Lot miró y vio la llanura del Jordán. Parecía el Edén: hermosa, fértil, fácil. No había que romper terreno difícil. Era el camino cómodo.
“Hoy en día muchas veces nosotros escogemos la parte fácil, la llanura, no queremos subir la cuesta, no queremos pasar trabajo.”
Pero la llanura de Lot lo llevó directamente a Sodoma y Gomorra. El camino fácil terminó en destrucción.
Abraham tomó lo contrario: la montaña, el camino difícil. No porque quería sufrir, sino porque era la decisión de Dios sobre su vida.
¿Cuántas veces escogemos lo fácil?
• El negocio que Dios te llamó a empezar, pero te quedas en el trabajo cómodo
• Los estudios que debes terminar, pero la comodidad te paraliza
• El ministerio que requiere sacrificio, pero las cuatro paredes son más seguras
“Hay caminos que son fáciles, pero realmente llevan a lugares de muerte.”
Génesis 15:1 dice: “Después de estas cosas, vino la palabra de Jehová…”
Después de soltar a Lot. Después de la obediencia completa. Después del silencio.
Y Dios habló:
1. “NO TEMAS”
Abraham tenía miedo. No tenía hijos. Su heredero sería un esclavo. ¿Cómo sería una descendencia grande sin un hijo?
“No tengamos temor ante las adversidades que se puedan levantar. No tengamos temor cuando montemos ese negocio. No tengamos temor si todavía no ha llegado el cheque.”
2. “YO SOY TU ESCUDO”
Me encanta el fútbol. Cuando los equipos salen al campo, los escudos están presentes. Y hay una regla sagrada: nadie pisotea el escudo. El escudo se respeta.
“Yo soy tu escudo. Y el escudo se respeta. No simplemente yo te voy a guardar y proteger de tus problemas, sino que tú también tienes que respetar mi escudo.”
Es bidireccional:
• Él te protege de enemigos, tormentas, problemas
• Tú lo honras con obediencia, respeto, fidelidad
3. “TU GALARDÓN SERÁ SOBREMANERA GRANDE”
La promesa sigue vigente. A pesar de la obediencia a medias. A pesar del silencio. A pesar del miedo.
“Aunque tú hayas cargado con Lot, aunque tú hayas hecho la obediencia a medias, la promesa de Dios aún sigue vigente. Lo que él dijo para tu vida se va a cumplir.”
Y no será pequeño. Será sobremanera grande: abundante, generacional, impactante.
Como iglesia en Coamo, hemos escogido el camino difícil. Salir a las calles, predicar en las plazas, incomodar nuestra comodidad.
“Si cogemos el camino fácil, es quedarnos en cuatro paredes. El camino difícil es que abramos nuestra boca, que le digamos a las personas alrededor de nosotros lo que Dios está haciendo.”
No porque seamos especiales. Sino porque creemos que el galardón será grande.
Hoy enfrentas tres decisiones:
1. ¿Obedecerás completamente o a medias?¿Hay algún “Lot” que debes soltar? La obediencia parcial es desobediencia disfrazada.
2. ¿Escogerás la llanura o la montaña?La llanura se ve como el Edén pero puede terminar en en camino de muerte. La montaña es difícil pero es donde Dios construye altares.
3. ¿Creerás en el galardón grande?Tal vez estás en un período de silencio. Pero Dios te dice hoy: “No temas. Yo soy tu escudo. Tu galardón será sobremanera grande.”
“Dios no es un Dios de cosas pequeñas, Dios no es un Dios de cosas chiquitas. Él le dijo a Abraham: te haré una descendencia grande.”
Abraham esperó. Dudó. Se equivocó. Pero cuando finalmente obedeció completamente, Dios confirmó y magnificó la promesa.
Hoy, millones en la tierra somos prueba: Dios cumple lo que promete.
La pregunta no es si Dios cumplirá. La pregunta es: ¿obedecerás completamente?
Suelta tu Lot. Rechaza la llanura fácil. Cree en el galardón grande.
La promesa sigue vigente.
¿Estás en un momento de decisión entre la llanura y la montaña? Comparte tu testimonio en los comentarios. Oramos por cada persona que está luchando con la obediencia completa.





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