Nuestra doble herencia en Cristo
- favcoamo
- Oct 26
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Como creyente, no solo heredaste la bendición material de Abraham, sino que también recibiste algo que Abraham nunca tuvo:
El Espíritu Santo morando permanentemente en ti.
Pablo lo explica así en Gálatas 3:13-14:
“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición… para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”
Jesús no solo cargó tus pecados; cargó tu maldición: fracaso, enfermedad, pobreza, esclavitud espiritual y separación de Dios.
Es como si Él hubiera tomado el recibo de todas nuestras deudas y en la cruz escribiera con Su sangre: “Pagado.”
Cuando Dios escogió a Abraham, no solo estaba bendiciendo a un hombre, sino estableciendo un modelo de fe y una herencia espiritual que llegaría hasta nosotros.
La promesa comenzó en Abraham… pero Cristo la completó en la cruz.
Abraham fue bendecido por fe.
Él creyó cuando no veía nada, y esa fe es la que hoy nos conecta a la bendición.
¿Qué incluía su herencia?
Prosperidad material
“Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.” (Génesis 13:2)
Multiplicación generacional
“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo.” (Génesis 22:17)
Influencia y favor divino
“Engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” (Génesis 12:2–3)
Abraham entendió que había Uno más grande que él, y por eso fue bendecido.
Esa misma bendición se transfiere a nosotros por la fe, como dice Gálatas 3:29:
“Si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”
Abraham caminó con Dios, pero el Espíritu no habitaba dentro de él.
Tú sí.
Él tuvo visitaciones… tú tienes habitación.
El Espíritu Santo es el adelanto del cielo dentro de ti.
Él es la mayor herencia que puedes recibir.
Morada permanente
“¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?” (1 Corintios 6:19)
Guía continua
“Cuando venga el Espíritu de verdad, os guiará a toda la verdad.” (Juan 16:13)
Poder sobrenatural
“Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo.” (Hechos 1:8)
Todo lo que hoy recibimos bendición, favor, presencia es solo un anticipo de nuestra herencia eterna.
“Fuisteis sellados con el Espíritu Santo, que es la garantía de nuestra herencia.”
(Efesios 1:13–14)
“Para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.”
(1 Pedro 1:4)
Nuestra herencia final no se mide en oro, sino en gloria eterna con Cristo.
Cómo activar tu doble herencia
Reconoce tu posición: Eres heredero legítimo; vive con esa conciencia.
Aplica la bendición: Vive con fe, sé generoso, administra bien lo que Dios te da.
Activa al Espíritu Santo: Habla con Él, escúchalo, obedece su dirección.
Así como aquel hombre murió sin saber que era heredero de una fortuna, no permitas que te ocurra lo mismo espiritualmente.
Cristo ya pagó el precio.
Te liberó de la maldición y te transfirió Su bendición.
Te dio una doble herencia
la bendición de Abraham y la presencia del Espíritu Santo.
Vive con la convicción de que no caminas en derrota, sino en herencia.
Porque si Él es bendecido… tú también lo eres.
Y si el Espíritu habita en ti, entonces el cielo ya comenzó dentro de ti.





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